viernes, 19 de junio de 2015

El Valor de las Ideas (Apología de la Intolerancia)

SI yo comenzara este escrito afirmando que la Tierra gira alrededor
del Sol, posiblemente no sorprendería ni alarmaría a nadie: hoy en
día casi todo el mundo concedería que tal enunciado es verdadero.
Si, por el contrario, comenzara afirmando que es el Sol el que gira
alrededor de la Tierra, las mismas personas afirmarían que el
enunciado es falso. Hay toda una gama de enunciados intermedios que,
si bien no se catalogarían de "indudablemente verdaderos" o
"indudablemente falsos", sí pueden ser calificados de "probablemente
verdaderos", "muy posiblemente verdaderos", o lo que sea.


Por ejemplo, si recién despertado, desde mi ventana, veo  a varias
personas pasear con un paraguas en la mano, será lógico inferir que
poco tiempo antes estaba lloviendo. Siendo un poco imagninativos,
podríamos plantear la hipótesis de que ha habido una convención de
amantes de los paraguas, o quizá que todas aquellas personas a la
vez se equivocaron al sacar el paraguas de casa. Hay cantidad de
hipótesis planteables (estrictamente, infinitas), pero, sin entrar
por ahora en detalles y dejándonos llevar por la intuición, creo que
hay un consenso global en que lo más "racional" (olvidándonos por
ahora de cualquier definición rigurosa de este epíteto y dejándonos,
de nuevo, llevar por la intuición) es pensar que, en efecto, minutos
antes había lluvia en las calles. Esto no quiere decir que yo
estuviera dispuesto a apostar mi vida a favor de esta hipótesis
(¡demasiado riesgo!); pero probablemente gustosamente apostaría una
cantidad moderada de dinero, convencido de que "muy probablemente"
acabaría ganando.


Este enfoque del tipo "teoría de juegos" (¿qué apostaría a favor de
una hipótesis? ¿cuánto?) da una idea clara de que, cuando hay una
reflexión de por medio, nuestra noción de que algo sea verdad es una
noción de naturaleza probabilística. La "Verdad", por lo tanto, no
es un valor binario; no es una variable booleana que se asocie como
unos y ceros a los enunciados sobre el mundo que nos rodea. Más
bien, se trataría (en caso de que una cuantificación fuese posible,
lo cual, evidentemente, no es el caso) de una variable continua, que
podría tomar (y aquí me voy a permitir elongar aún más el símil
lógico-aritmético) cualquier valor entre 0 y 1.

Esto no es nada esencialmente nuevo; la concepción del adjetivo
"verdad" en la práctica científica se entiende así desde hace
tiempo: Yo no voy a decir que sea imposible encontrar los huesos de
una gallina en los estratos del precámbrico, pero sin duda lo juzgo
altísimamente improbable y vivo como si en efecto fuese imposible,
ya que mi racionalidad teórica me ha conducido a "creer" en la
Teoría de Evolución por Selección Natural. En efecto, y como dijo el
Nobel Frank Wilczek, "lo imposible es muy improbable que ocurra".
Antes de seguir, quiero dejar aquí dicho que me disgusta mucho el
uso del verbo "creer" en la frase anterior; no obstante, a fin de no
entorpecer el discurso, omitiré ese punto por ahora y volveré sobre
ello más tarde.

Lo que quizá no es tan estándar es la insistencia en que la
reflexión más elemental lleva de forma natural al fenómeno
psicológico de que las personas desarrollemos una intuición
probabilística sobre el significado del término "verdad". Es esto lo
que nos lleva a pensar en intentar definir algo que podríamos llamar
"Valor de Verdad". Este Valor de Verdad (VdV, a partir de ahora) es
una característica abstracta, puramente mental, artificial y
auxiliar que puede, potencialmente, aplicarse a cualquier enunciado
sobre la naturaleza del mundo o sobre las relaciones que se
establecen entre sus constituyentes. Sería una suerte de medida de
cuán "acertado" es un cierto enunciado o complejo de enunciados; es
decir, cuál es el "valor intrínsico" de estos. El VdV es, por
supuesto, algo meramente intuitivo, pero cuya utilidad conceptual
está clara desde la noción probabilista que estamos defendiendo aquí
-tanto a un nivel epistemológico como a un nivel psicológico-. Para
defender la creación y utilidad del VdV, nos basamos de manera
crítica en tres aspectos:

1) La noción no-binaria (difusa o continua, si se quiere) del
concepto de "verdad"

2) La intuición sobre la naturaleza probabilística del concepto de "verdad"

3) La Teoría de la Correspondencia como base para definir la noción
de "verdad"

El último punto es delicado, pues hasta ahora no lo habíamos
mencionado y es, en realidad, la motivación original para definir el
VdV. La idea de la Teoría de la Correspondencia es, en principio,
muy simple: Los enunciados (o complejos de enunciados) sobre hechos
o propiedades tienen un valor íntrinseco en términos de la relación
de correspondencia que tienen con las realidades extramentales a las
que hacen referencia. Dado un cierto enunciado, si los términos que
aparecen en él están correctamente definidos, éstos expresan cierta
disposición material de unos hechos y relaciones materiales
concretos. Por otra parte, los objetos extramentales representados
por los elementos del lenguaje que les nombran en el enunciado en
cuestión, tienen a su vez una cierta disposición material y
relacional que es completamente extramental. De aceptarse esto, creo
que debe de haber un consenso global sobre que estas disposiciones
materiales concretas son incapsulables en lenguaje alguno. No
obstante, el lenguaje, como representador de esas realidades
extramentales, lleva a cabo -a través del enunciado- un modelo sobre
cómo son unos ciertos hechos y sus relaciones. Para ser más claros:
En la realidad extramental, contaremos con unos objetos materiales
A,B,C,... y unas ciertas relaciones entre ellos, R,S,T...  El
lenguaje, a través de unos enunciados, construye unos objetos
a,b,c.... y unas ciertas relaciones entre ellos r,s,t.... Entre
ambos complejos de objetos/hechos/representantes y relaciones,
existe a su vez una relación, que, si bien en último término es
innacesible en todos sus detalles, es la que idealmente nos daría
una noción precisa de cuán acertado y valioso es el enunciado (o
enunciados) que queremos valorar.


El estudio de la relación de correspondecia se puede llevar a cabo
en imitación del proceder científico más elemental: El de utilizar
nuestros sentidos para corroborar la existencia o no de ciertas
propiedades y hechos expresados por el lenguaje. Es, por supuesto,
un debate difícil si esto puede conseguirse para cierto tipo de
enunciados. Sin embargo, esto no cambia el hecho de que sea la
asignación de VdV a los enunciados mediante procedimientos de
contrastación aquello a lo que debamos aspirar al intentar generar
cierto conocimiento sobre la forma de ser de la naturaleza y el mundo.

Hay que insistir, también, y a fin de evitar malentendidos, que las
relaciones de correspondencia son sólo parciales, debido a los
siguientes tres motivos:

1) Las relaciones materiales extramentales son, como hemos dicho, en
último término inefables e imposibles de determinar con todo detalle

2) En los enunciados (salvo casos muy específicos, como los
estrictamente científicos o lógicos) siempre hay cierta vaguedad en
los términos utilizados. Es imposible contar con un lenguaje
completamente preciso (¡un tal lenguaje sería infuncional, como
señalaba Karl Popper al atacar los impulsos de excesiva claridad
analítica de algunos filósofos!)

3) Los procedimientos de contrastación e investigación de las
relaciones de correspondencia son falibles y siempre sujetos a
revisión.


Sin embargo, estos hechos, que simplemente reafirman la infinita
complejidad de la noción de "verdad" y de la relación del lenguaje
con el mundo extramental, no supone la derrota total y la caída en
el escepticismo radical. Si nos perdiéramos en la filosfía sin más,
quizá sería tentador seguir ese camino. No obstante, hay toda una
tecnología basada en la ciencia que nos recuerda que, por
presuntuosamente derrotista que queramos ser al hacer filosofía, al 
final hay ciertos conjuntos de enunciados que, de algún modo u otro,
tienen más valor y se acercan más a la "verdad". De no ser así,
¿cómo se explica que se hagan predicciones y se construyan
ordenadores? Por lo tanto, existe de manera innegable la fortísima
intuición de que debe ser posible hablar de qué es verdad,  y de
cuándo un enunciado es más verdad que otro. Y si esto es así para la
electrónica o para la cirujía, ¿por qué no suponer que va a ser así
para un género mucho más amplio de enunciados, aún cuando la
realización concreta de determinar qué enunciados son los más
valiosos sea en último término una empresa irrealizable?

Por supuesto, en ningún momento queremos defender la absurda
creencia en un algoritmo para poder valorar ideas. La discusión
previa simplemente debe servir como motivación para entender porqué
es natural introducir un concepto como el VdV. Tenemos experiencia
histórica como para hacer ciertos juicios sobre las relaciones de
correspondencia, pero en ningún momento planteamos que esto sea un
sistema exacto o cuantitativo, lo cual sería obviamente ridículo.


Debemos detallar un poco más el concepto de VdV, pues hay aún un
elemento que no se ha discutido. Muchas veces -todas, en realidad-
los enunciados no se dan aislados, sino que están integrados en un
cuerpo más amplio. En este caso, la asignación de un VdV tiene que
ver también con el hecho de que el cuerpo global de enunciados tenga
una coherencia y cohesión interna que no lo hagan desmoronarse antes
incluso de pasar a la contrastación empírica. Algo parecido, pero en
mayor medida, pasa con los enunciados puramente matemáticos o
lógicos. Son de una naturaleza que llamamos analítica. Hasta ahora,
al hablar de enunciados y su VdV, hemos pensado en enunciados que
establecen hipótesis sobre disposiciones relacionales materiales y
extramentales. Pero un enunciado matemático tiene un VdV que es
independiente, por supuesto, del mundo empírico, puesto que no hay
ninguna relación a establecer con una realidad material extramental.
En la práctica, los enunciados y los complejos de enunciados tienen
elementos que viven en dos planos: uno lógico-matemático
/argumentativo y otro empírico/relacional. Así, una deducción de una
ley o teoría física tiene varios niveles en los que asignarle un
VdV. El trabajo matemático correspondiente que articula las
relaciones entre las distintas partes de la teoría tiene que
respetar unas reglas lógicas y racionales, mientras que la
experimentación y la observación tienen que arrojar evidencias de
que las relaciones de correspondencia son adecuadas. Si bien estas
ideas parecen sencillas de aplicar, en principio y sin entrar en más
detalles técnicos por el momento, a las matemáticas o la física,
parece complicado que ideas similares puedan ser extendidas a
enunciados "del día a día". De nuevo, la idea del VdV no es la 
pretensión generar un algoritmo de ningún tipo, sino alcanzar una
compresión teórica de qué es la "verdad", extendiendo de manera
racional y seria las nociones intuitivas que se derivan de la
percepción probabilística y de la Teoría de la Correspondencia.

Lo más parecido a un algoritmo sería un esquema mental sobre como
ponderar de manera reflexiva el valor que se le puede asignar a un
enunciado. Primero habría que realizar un estudio puramente
analítico, asegurándonos que, al menos a grandes rasgos y en lo
crucial, se entienden bien los términos y conceptos utilizados.
Después, se llevaría a cabo un examen de la consistencia lógica
elemental del enunciado, para a continuación desglosar el enunciado
en premisas, procesos de inferencia, conclusiones y, si procede,
examinar la calidad argumentativa (no procede, por supuesto, en un
enunciado puramente descriptivo y científico). Uno de los siguientes
pasos, quizá mal entendido en general cuando se trata de las
llamadas "Ciencias Sociales", es entender meticulosamente las
distintintas interpretaciones que se pueden dar al enunciado en
función del contexto en que se integre. Por último, cuando no se
trate de enunciados puramente analíticos, viene el paso fundamentalde llevar a cabo procedimientos que poermitan analizar las
relaciones de correspondencia con disposiciones materiales de hechos
conocidos o plausibles.


Repetimos e insistimos en que este esquema en absoluto tiene un afán
cuantificador en lo más mínimo. De hecho, da cuanta de una manera
muy explícita de la complejidad inasible que se da en la relación
entre el mundo mental del lenguaje y sus repsentaciones y el mundo
material extramental. Pero esto no debilita la concepción que
queremos desarrollar sobre la formalización aproximada de la noción
del VdV. Hay que insistir, pues, en que aunque no podamos precisar
cómo valorar las ideas, sabemos que esto se puede hacer
(esencialmente y en términos teóricos e ideales), pues esto lo
evidencia la obvia jerarquización de las ideas que se lleva a
cabo, no sólo en la ciencia, sino día a día en la mente de las
personas (recordemos el ejemplo de los paraguas).

Aunque está incluído en lo ya dicho, conviene resaltar lo valioso
que resulta para una idea/enunciado (en términos de ganar en VdV)
tener una mayor capacidad contrastable. Salvo en el que caso de que
nos la veamos con un enunciado puramente analítico, donde se
establecen relaciones entre objetos formales, una idea podrá ser
tanto más valorada cuanto más factible resulte llevar a cabo
procedimiento de contrastación que testeen las disposiciones
materiales y relacionales extramentales que representa a través del
lenguaje.

Desde este punto de vista, la creencia en un Ser divino como Zeus,
Mitra o el Dios del cristianismo, se basa en una idea que carece de
valor (en el sentido de que tiene muy poco VdV), pues si bien está
clara la supuesta relación de hechos extramentales que explicita la
hipótesis de Dios, no parece haber ningún argumento empírico que la
sustente de manera clara y con todos sus detalles, además de que
dicha hipótesis no proporciona ningún modo de que efectuemos
procedimientos de contrastación sobre ella. Por supuesto, queda
mucho que decir sobre la forma concreta de los procedimientos de
contrastación y las estrategias para diseñarlos. La respuesta, por
supuesto, se encuentra en el método (o métodos) científico, como
explicaremos y justificaremos más adelante, cuando, en vez de
ocuparnos meramente de una pregunta como "qué es la verdad", nos
ocupemos de asuntos como "a qué llamamos conocimiento" y "cómo
generamos conocimiento". Evidentemente, querríamos añadir, no
negamos la existencia de Zeus, Mitra o el Dios del cristianismo de
manera total. Esto sería absurdo. ¿Cómo podríamos estar
completamente seguros de algo, por definición, no contrastable? Sin
embargo, no cayendo en el error de los agnósticos, nos damos cuenta
de que el hecho de que tanto una hipótesis H  como su negación, noH
(ambas afirmando algo sobre la forma de ser del mundo y el
universo), sean no contrastables, no quiere decir que debamos
considerar H y noH equiprobables, pues esto nos llevaría al absurdo
de que cualquier hipótesis disparatada que se nos ocurrierra
formular al vuelo (como que hay caballos voladores de ocho patas que
se ocultan de la humanidad; por decir algo) debería considerarse
como verdadera con un cincuenta por ciento de probabilidad.

Desviándonos un poco de las cuestiones teóricas, a continuación nos
gustaría aplicar las anteriores disquisiciones a la disección de en
qué consisten las creencias humanas y en qué consiste la
jerarquización de las ideas en la práctica cotidiana de una persona.
Esperamos que esta disgresión pueda leerse de manera autónoma sin
necesidad de referirse a los comentarios y discusiones posteriores
sobre la naturaleza del método científico, el cual, como
comentaremos, contemplamos como un método crítico universal que
debemos aspirar a imitar en todas las actividades de nuestra vida
intelectual.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Las portadas más divertidas de La Razón



Muchos norteamericanos compran la revista MAD, famosa mundialmente por sus comics cortos y su enorme cantidad de humor. Aquí en España tenemos una versión de esta, llamada El Jueves, con mayor contenido político y erótico que la americana (fruto de la herencia dejada por el destape, ya que la revista es de la transición). Pero al igual que el cine de seri Z consigue hacernos reír sin que esta sea su intención, aquí tenemos un “Periódico de serie Z” que transforma en humor lo que pretende que sea noticia. Hablamos del menor de los 4 periódicos principales, La Razón.


El periódico nació con el objetivo de consolidar al Grupo Planeta en el mundo de la prensa escrita. De ideología conservadora desde sus inicios (aunque más moderado que ABC en sus comienzos) pretendía ganarle el terreno al periódico centenario con la intención de ser unos conservadores “más actualizados”, frente a la derecha neoliberal republicana (El Mundo) y el centro-izquierda (El País). Pero las ventas no aumentaron, pese a la ayuda publicitaria que le prestaba Antena 3. Pero en 2008 ocurrió algo que cambiaría la historia de este periódico.


Francisco Marhuenda, quien había trabajado previamente para Mariano Rajoy, se hizo cargo de la dirección del periódico. Posiblemente como una respuesta “de derechas” a las macroportadas populistas que realizaba el ya desaparecido diario Público, la Razón adoptó el mismo modelo, pero el populismo y el amarillismo se les ha acabado yendo de las manos. Las ventas bajaron aún más, y la principal fuente de financiación eran las ayudas en forma de subvención. Este caos financiero fue aprovechado por Marhuenda para “destruir” el periódico voluntariamente, llevándolo a unos límites de imparcialidad inimaginables, con el objetivo de que las subvenciones fuesen mayores. Ya la tirada o las ventas poco importan. Y lo lograron, el gobierno de Mariano Rajoy aumentó la subvención al medio…

Pero para lograr este nivel de “oficialismo” al partido de Rajoy, se han alcanzado unos límites surrealistas y absurdos inimaginables. La portada de la Razón ha acabado siendo la más esperada por los medios después de que algún acontecimiento manche al PP. Y en muchos casos no defrauda 

¡MARHUENDA ES UN GENIO! Nadie tiene una imaginación tan grande como la del periodista catalán. Un malabarista de los titulares. El rey de la información. Ante tan gran despropósito, sólo podemos adorarle y darle las gracias por esos ratos de humor que nos ha brindado. Yo aún pienso que en el fondo, es un antisistema, y que no hemos captado el verdadero mensaje de La Razón, una parodia sobre cómo defender lo indefendible, que pretende destruir la derecha desde dentro (desde luego, simpatizantes no está logrando) ¡GRACIAS MARHUENDA! ¡ERES EL MEJOR!

La mejor forma de demostrarle nuestro amor a este genio del humor, es recordando sus ¡10 PORTADAS MÁS DIVERTIDAS!  Con ustedes The Very Best of Marhuenda

10. TRABAJA POR ESPAÑA: Curiosa relación, la de “no hacer huelga” porque es una “falta de respeto a los parados”. Pero para evitar la tentación de la huelga, no hay nada como lanzar justo al lado, una noticia sobre corrupción en los sindicatos mayoritarios. No seré yo quien defienda a los sindicatos (tan podridos como los partidos o la patronal), pero cuando no se escucha al pueblo, una huelga puede ser necesaria, hasta Aznar tuvo una en cuenta y se echó para atrás…


9. SUPERESPAÑA: Con el logotipo de Superman y todo. En plena crisis, con la economía por los suelos, no hay nada como celebrar la victoria de la selección de fútbol masculino como un ¡Impulso a la economía! Pero lo mejor son las encuestas, el modelo de la selección ¿ejemplo a seguir para salir de la crisis? ¡Qué alguien me explique ese modelo!



8. ESPAÑA DESPEJA EL RESCATE: Otra mezcla entre futbol y economía. Genial las encuestas “El 50% de los españoles asegura que la victoria de la selección mejoraría su estado de ánimo” ¡Toma ya! ¡Que me quiten mi casa, mi trabajo y la educación de mis hijos; pero que no nos quiten el mundial!



7. LOS MALOS ESTUDIANTES: Todo un clásico de Marhuenda. Denunciada por el Sindicato de Estudiantes. Un grupo afiliado a dicho sindicato es expuesto en la portada con un curriculum pésimo, y asegurando que están afiliados al PSOE. Si bien es cierto que la trayectoria académica de estos chavales no es muy buena, eso poco tiene que ver con la labor que desempeñan. Puro amarillismo, aunque podríamos pensar que es un reflejo de la sociedad española. Los dirigentes políticos tienen una pésima trayectoria académica, no saben idiomas (ni siquiera lo más básico) y sus notas no son para nada brillantes. ¿Cómo pretendemos que un sindicato lo lleven las mejores mentes si este país lo regenta alguien que no sabe siquiera inglés?


6. 15-MENTIRAS: Otro clásico del periódico, 15 puntos para desprestigiar el 15 M sacados totalmente de la manga, sin fundamento y que no representan a todos los que nos concentramos en sol en aquellas fechas. No es por ponerme del lado del 15 M (del cual acabé muy decepcionado, por su posterior radicalización), pero es ridículo que se diga “no quieren sufragio universal” o “no son pacifistas” o la más genial de todas “Sólo son conformistas cuando les conviene” ¿Me pueden explicar esta última?


5.  BOICOT A LA DEMOCRACIA: ¡Toma ya! Pedir que el voto de un madrileño valga lo mismo que el de un tipo de Teruel es antidemocrático. Lo mejor es lo que dicen que proponen “Subir los impuestos”. Me imagino a la gente en la Puerta del Sol “¡Subidnos los impuestos! ¡Subidnos los impuestos!”


4. BARCENAS HABRÍA DISEÑADO UN SISTEMA PARA ENGAÑAR AL PP Y A LOS DONANTES: La prueba perfecta de que en el fondo Marhuenda es un rojo que quiere hundir a la derecha por dentro. En unas fechas donde el escándalo de Bárcenas ya lo había salpicado todo, nadie creía en el PP. Si mi abuela, una pepera convencidísima de toda la vida, les ha acabado llamando ladrones. Si en Intereconomía, la Gaceta, el Mundo y el ABC se critica al PP por lo de Bárcenas. Nadie es tan tonto como para creerse que la portada de la Razón puede ir en serio. Y la foto de Cospedal “deseando colaborar con la justicia” es ya demasiado. ¡Una obra maestra del humor! ¡Ni los Monty Phyton son tan grandes! Que aún con este esperpento, nos queden 3 portadas mejores define claramente la línea del periódico.


3. RAJOY VENCE A RUBALBÁRCENAS: Este “ingenioso” juego de palabras, es la portada tras el día de control al gobierno por lo de Bárcenas (San Luis el Cabrón). Mis amigos y yo, tras el debate, nos apostamos cual sería la portada de este periódico el día siguiente… superó todas nuestras expectativas… El enésimo intento de relacionar al PSOE con Bárcenas, ¡Que todo es un complot de Rubalcaba! ¡Que sois unos ingenuos y os lo habéis tragado! La editorial es de cachondeo: “Ejemplaridad Pública”



2. EL PARO BAJARÁ AL 14,9% EN 2019 Y EL PIB LLEGARÁ AL 3,2: ¿Hace falta que la comente? Y la otra noticia es la leche, “El supremo no admite fotocopias como valor de prueba” Es decir, que aunque sea verdad, ¡alegrémonos porque al PP no le afecta!



1. EL PRESIDENTE MÁS FAMILIAR: Una obra maestra. En Intereconomía se pasaron el día criticando, no la portada, si no el periódico entero. Y es que no hay noticia, son ¡8 PÁGINAS HABLANDO DE CÓMO RAJOY HA PASADO EL FIN DE SEMANA! Frases geniales como “Se levanta temprano porque Rajoy es un madrugador” o “Se van a pasear al campo con comida preparada por ellos, para no despertar al servicio que sigue durmiendo plácidamente por la mañana” UN CUENTO DE NIÑOS  PROTAGONIZADO POR MARIANO RAJOY, y encima al estilo Princesitas o La Casa de la Pradera.




 No sé qué clase de relación tienen Rajoy y Marhuenda, pero ninguna novia que haya tenido me ha dicho cosas tan bonitas como las que La Razón dice a nuestro presidente



(fin de la cita… digooo… de la entrada)

Escrito por RyR

lunes, 2 de septiembre de 2013

Las mejores películas del cine español



En el extraoficialmente declarado “País de la pandereta” (extraoficialmente… ojalá…), se muestra, de cara al mundo entero, el buque insignia de la Marca-España: “que todo va bien” (salvo alguna cosa). Aún ignoro, al igual que todos los españoles (menos el gobierno), cuál es la función de este “organismo” (o empresa, no lo sé muy bien) que está en boca de todos, en especial en las de los contertulianos de ciertas cadenas televisivas en épocas de celo protestantil.

 Si el objetivo de la Marca-España, es la mejora de la imagen del país ante el resto del mundo, lo tiene un pelín complicado. Pero es una tarea posible, ¡mucho peor sería que tuviese que mejorar la imagen del país, no en el exterior, sino aquí! “La leyenda negra española” continúa con sus andanzas después de siglos, con su carácter acomplejador y miserable. Desde aquel Unamuno que  exclamaba “¡Que inventen otros!”, hasta el inmortal (y no en el buen sentido) Manuel Fraga con su “Spain is diferent”

Tenemos motivos para odiarnos a nivel histórico, político y social, aunque tener este odio a un país por motivos aleatorios es tan ridículo como la gente que defiende “España porque es mi país”. Nadie elige donde nace, para lo bueno y para lo malo. Y criticar siempre se puede hacer si el objetivo es ser constructivo, pero los tópicos y prejuicios no son constructivos.

Cuántas veces hemos oído  aquello de “El cine Español es malo”, una conclusión absurda basada en referencias muy pobres. La mayor parte de las películas americanas son malas (se hacen cientos de películas en un mes) y la mayor parte de las españolas tambien, pero eso no quita que haya clásicos en ambos lados, y artistas que merezcan nuestra atención. Quizás la única diferencia es el tema de cómo se subvenciona el cine por parte del gobierno, algo que tendría que regirse por parámetros artísticos, didácticos o divulgativos, y no por parámetros aleatorios.

Para evitar tópicos absurdos y prejuicios, traemos aquí una pequeña lista con lo mejor del cine realizado en nuestras fronteras. Porque si queremos una “promoción en el extranjero de nuestro país”, mejor hacerlo con lo bueno que tenemos, y no con una especie de organismo casi “moralizador” e “inquisitorio”. 

Todas las siguientes son altamente recomendables y de visionado casi obligado. ¿Preparados? … ¡Empezamos!

15 – El crack: Decir que te gusta una película de Garci, hoy en día, es un deporte de riesgo. Si empezamos con la premisa de es el mismo director que en “Holmes and Watson Madrid Days” y que la protagoniza Alfredo Landa (Máximo exponente del “Landismo”) podríamos llevarnos las manos a la cabeza y pensar que esta lista es un ejemplo perfecto para socavar en lo malo que es el cine patrio. Nada más lejos de la realidad, Garci no es ni buen director, ni buen guionista, pero quizás sea la persona que más sabe de cine (a nivel teórico) de toda España, (y tras la muerte de Carrillo y Mariví Bilbao, también el mayor fumador). El haber visto mil veces todos los clásicos de cine negro, hace que se te pegue algo. Cine policiaco del bueno, del muy bueno. Uno de los mejores Alfredo Landa, con un papel pletórico y versátil. El retrato de Madrid, equiparándola a Nueva York, es sublime. El guión es bueno y los personajes sólidos, la película avanza a todo reloj y con gran maestría. Garci se corona en su primera etapa en este film infravalorado, mientras que recibió el Óscar por “Volver a empezar” una peli (bien hecha, eso sí) sobre, ¡un jugador del Sporting que gana el Nobel de Literatura interpretado por CHANQUETE! ¡Toma ya! ¡Arrodillémonos ante un genio tan retorcido! Que más tarde volverá a aparecer en esta lista. (La siguiente escena es la hostia)

14 – Ópera Prima: Uno de los exponentes más destacados del cine español actual es Trueba, y parece que nadie se atreve a decir que su cine es terrible (¿será porque tiene un Óscar que dedicó a Mr.Wilder?). Oscila entre lo rancio semi-disfrazado de ¿humor? (Belle Epoqué y La Niña de tus ojos) o su última etapa, la pedante, la muy pedante, llena de películas aburridas que nadie quiere y que tienen que subvencionarse para poder hacerse (La artista y la modelo). Alguien tendría que recordarle a Trueba que su primera película fue grande, muy grande, aunque claro, no fue culpa suya… Los que hayan visto el truño de “Los Protegidos” conocerán a Antonio Ruano, lo que no sabrán es, que el que le interpreta, Oscar Ladoire, estuvo a un paso de ser el Woody Allen español. En Opera prima firma el guión (junto con Trueba) y protagoniza la cinta junto con Antonio Resines (era el debut de los tres, que fueron juntos a clase… ¡qué nivel de quinta!). Ópera Prima es una comedia romántica y un paradigma de la “Comedia Madrileña” de los 70 – 80. Brillante, buenas interpretaciones e implecablemente ejecutada, si bien es cierto que la historia en el final, se queda un poco floja para que la película siga adelante, y tiene momentos cumbre y otros no tanto. Pero lo mejor, sin duda, es su guión, plagado de chistes y conversaciones desternillantes, un Oscar Ladoire brillante da vida a un escritor que está enamorado de su prima, y vive por Ópera (de ahí el título XD). La carrera de los 3 se distanció después de esto y no se cual de los tres ha acabado peor, si Trueba, Ladoire o Resines… (¿Para cuándo un re-encuentro?). Los diálogos de a continuación, son para morirse de risa:

Otra frase para la posteridad:

 
13 – Camino: Los más snob, me cirticareis sin cesar por incluir películas que no son típicas en este tipo de listas, y dejarme de lado otras como “El secreto de la colmena” ¡Pues os jodeis! Camino es el único exponente de cine contemporáneo que me he atrevido a poner, y el único que considero (junto con Celda 211, que no he incluido porque es más típica) que está a la altura. Camino pasó desapercibida, frente a las otras películas del mismo director, Javier Fresser (La genial “El milagro de P.Pinto” y la mediocre pero divertida “Mortadelo y Filemón”). Camino nos cuenta la historia de una niña afectada de cáncer, y como tiene que llevarlo en un entorno dentro del Opus Dai. No es una historia antirelijiosa, ni un cuento “progre” tan típico en estos últimos años. Es un relato precioso sobre el amor, que te toca el corazón y te emociona. Una reflexión sobre los fanatismos (usa el tema religioso, pero bien podría ser cualquier otro), que se atreve a mezclar con un cuento casi infantil. El resultado podría haber sido desastroso, pero una actuación magnífica por parte de los protagonistas (la mejor actuación infantil de los últimos años, a nivel mundial), un guión estremecedor y una dirección muy acertada, convierten la ñoñería en maestría. Con una duración de casi 3 horas (muy raro en este tipo de películas) es casi inevitable que acabes de verla sin que te llene el corazón y que se te haya derramado alguna lágrima. Uno de los Goyas a la mejor película más merecidos, pese a que la película pasó inadvertida. Absolutamente recomendable a todos los niveles.


12 – El abuelo: Lo prometido es deuda, Garci de nuevo en esta lista, y de nuevo con polémica. La “película favorita de Rajoy” (¡Toma ya!) es una exquisitez refinada, que rebosa de metodismo clasicista. Una película sobresaliente pero nada original en el planeamiento. Basada en una obra de Pérez Galdós, es una gran delicia y una gran sorpresa de la década pasada. Pero sin duda, que simplemente esté “bien hecha” no es motivo para ponerla ya en este puesto, esta peli es grande gracias al más grande de nuestro cine, pues incluye, con diferencia, la mejor actuación del actor protagonista, el mejor actor de nuestro país (junto con Paco Rabal y Fernando Rey) Fernando Frenán-Gómez. Su actuación es una auténtica gozada, decir que lo borda es quedarse corto. Pero como las imágenes valen más que las palabras, no hay nada mejor que ver uno de sus momentos cumbres.


11 – Plácido: Ya tardaba en aparecer uno de los grandes detrás de las cámaras. Berlanga, lograba con una gran sencillez, criticar una situación social enfermiza con humor, algo que muy pocos saben hacer. El retrato de la sociedad que hace en esta peli coral es brillante, genial, a la altura de muchos clásicos americanos. Ironías bestiales en un relato en donde, por iniciativa de publicidad de una empresa local, en una ciudad de provincias, todos los ricos tienen que invitar a un vagabundo a cenar en Nochevieja. Plácido es un transportista que trabaja para el organizador, y está a punto de perder su camioneta por culpa de una deuda. Contrasta como los ricos ayudan a los demás por quedar bien ante sus semejantes, mientras otros como plácido, acosado por las deudas, le cuesta ser ayudado, porque “no da publicidad”. Diálogos desternillantes que retratan a una sociedad corrompida y podrida por dentro, el final es tan genial que si esta película no está más arriba es porque las siguientes son aún más brillantes.


10 – Muerte de un ciclista: La familia Bardem siempre ha estado metida en el cine, y Bardenes hay uno bueno, otro medio y otro malo. No hace falta decir quién es la mala, ni quien es el oscarizado medio, pero quien de verdad era grande, era el “tito Bardem”. Muerte de un ciclista es un retrato genial de la clase alta de los años 50, y el ambiente de acoso y censura moral de la época. Una pareja atropella a un ciclista y salen huyendo, pues ella está casada con el mejor amigo de él, un importante empresario y miembro de la alta sociedad. Se superponen los problemas de ser descubiertos, bien en su aventura o bien en su asesinato. El agobio y el dilema moral de los protagonistas es fascinante. Los secundarios, como el crítico de arte, son genuinos. Y el brillante guión se tornará en un gran final, digno del mejor drama. Total y absolutamente recomendable.


9 – El Extraño viaje: Película extraña, con una historia modelo Ágata Christie, idea original de Berlanga, el gran Fernando Fernán-Gómez dirige esta brillante cinta. Narrando dos historias paralelas, nos habla de la vida en los entornos rurales, tanto por parte de la clase baja como de la burguesía en decadencia. Posteriormente, un crimen se desatará y el misterio estará servido. Diálogos muy ácidos, críticos y brillantes, que pasara la censura de la época es un milagro. Larrañaga está brillante, quizás mejor que nunca. Pero los que sorprende son Rafaela Aparicio y Jesús Franco (Que quizás no os suene, pero es el director de cine con más películas en su haber de la historia de la humanidad, todo un mito del cine de serie B, que merece un artículo entero él solito, y que viéndolo aquí, preferiríamos que hubiese sido actor). El final quizás falle un poco, pero la película deja un gran sabor de boca, y es una delicia.


8 – La Cabina: Garci de nuevo, esta vez en su debut. Mediometraje para la televisión ganador de un Emmy. Una metáfora sobre el franquismo sorprendente y genial (para que luego digan que Garci es facha). Podría hablar más de ella, pero es corta, merece la pena verla.


7 – El Mundo sigue: Otra vez Fernán-Gómez, esta vez como director, actor y guionista. En pleno franquismo, nos presenta un retrato muy crudo y terrible del odio y las obsesiones de la España de los 60. Dos hermanas peleadas por el dinero y el honor (una metáfora brillante sobre la guerra civil), se completa con unos personajes secundarios extraordinarios, un padre represor, un hermano cura falsamente moralista, un cuñado (FFG) que pasa de su familia y se va a seguir al Real Madrid, obsesionado con las quinielas (Es raro ver una crítica al fútbol  todavía hoy en día). La dirección, aunque extraña, es original y genial. Una obra maestra con muchísimos matices y un finalazo, que se pasó dos años sin estrenarse porque ningún cine la quería (pese al reclamo de FFG). Aún a día de hoy es muy difícil de encontrar, incluso en internet. Os dejo aquí un enlace, no verla es un auténtico delito.


6 - Los Santos Inocentes: Conocidísimo retrato de la sociedad de la posguerra (tanto tópico sobre el tema de la Guerra Civil en el cine español, y en esta lista, solo hay dos de la posguerra, y ninguna de la guerra). Landa, Rabal y Juan Diego nos regalan unas interpretaciones por encima de lo brillante. Un retrato crudo, con escenas brillantes, que no demuestran la falsa humanidad de un régimen represor y terrible. Y un final casi estimulante, completa una película de visionado obligatorio. (Genial Rabal haciendo de discapacitado “¡Milana bonita!”)


5 – Bienvenido Mr. Marshall : “Como alcalde vuestro que soy, os debo una explicación” Hay más de España en esta película que en casi cualquier otro sitio, retrato de lo que somos, unos pringados que esperan un milagro, que confían y se ilusionan en algo que haga cambiar su situación. Genial película, con toques de ironía y matices bestiales. Una de las cumbres de nuestro cine. Recuerda peligrosamente al tema actual de Eurovegas, asi que, David Pérez (alcalde de Alcorcón) ya sabes lo que puede llegar a pasar…


5 bis – Campanadas a medianoche: ¿Por qué esta película aparece con un bis? Porque aunque es española, el realizador no lo es. Pero bueno, por esa regla de tres, también podría poner los Olvidados o Ese oscuro Objeto de Deseo de Luis Buñuel, y no lo puedo hacer, porque son Mexicanas y Francesa, por mucho que Buñuel naciese en Aragón. Campanadas a Medianoche es la cuarta mejor película del mejor cineasta de la historia, Orson Welles. Combinando tres libros de Shakespeare, centrándose en la figura de Falfast, Welles rueda su única comedia con un corte muy historicista y clásico. Una auténtica obra de artesanía, bien ejecutada y notablemente narrada. Todo un clásico que fue producido en nuestras fronteras. El amor de Welles por nuestro país le llevó a vivir largas temporadas aquí, y de hecho, está enterrado en Ronda.


4 – Viridiana: Buñuel no pudo hacer muchas películas en nuestro país, la censura le odiaba, y su ateísmo y simpatía por la izquierda le obligaron a exiliarse largas temporadas. En este caso, le salvó que la coprodución era italiana, pues los censores, con el resultado final enloquecieron. La genialidad de la cinta es legendaria. Empezamos con la relación entre la monja Viridiana y su tío, el enorme Fernando Rey (Haciendo de hijoputa, como siempre) y su corrupción moral y obsesión sexual freudiana, arrancan una película que posteriormente será un retrato de España. Pero en vez de usar el humor como Berlanga, ataca con la crudeza directa. La escena de la cena es de lo mejor que jamás se haya hecho en el cine. De ser una cinta americana, estaría en lo más alto de los rankings de AFM 


3 - Calle Mayor: La mejor película de Bradem, un retrato de los españoles escalofriante. Un grupo de chavales, aburridos, deciden tomarle el pelo a una mujer solterona. Uno de ellos hará como que se enamora de ella, para tomarla el pelo, pero la situación empieza a descontrolarse. El orgullo del castellano viejo, el “que dirán”, las pasiones reprimidas, logran una cinta cumbre. Una obra maestra entre lo más grande de lo más grande. Las interpretaciones son alucinantes, la dirección genuina, y el guión de una maestría impecable. Una auténtica obra maestra del cine, no sólo a nivel nacional, sino mundial. El final es de los mejores jamás hechos.


2 - El Viaje a Ninguna Parte: Actor, productor, guionista, director y escritor, y de los mejores del siglo pasado. Fernando Fernán-Gómez era una artista como la copa de un pino, infravalorado injustamente, ya que su extravagante y rabiosa personalidad, taparon su brillante carrera como escritor y cineasta. El Viaje a Ninguna Parte es sin duda, su mejor película. Sacristán nos lleva a recorrer la vida de unos cómicos de posguerra, con lo que se da juego a un retrato brillante de la sociedad española. Pero a la mitad de la película, el argumento se trasforma, va derivando y acaba por convertirse en una obra maestra con un giro inesperado al final (que ríanse ustedes del club de la lucha). Una de mis películas favoritas, una genialidad bestial y una agradable sorpresa dentro de una década tan mala para el cine como los 80. Una película que debería estar en un pedestal entre las mejores, y que no lo está por ser de donde es.
 

1 - El Verdugo: Para muchos no será una sorpresa este número uno. La mejor de Berlanga y una de las mejores de la historia. Con un humor negro sublime, nos hace una crítica de la situación de las clases bajas españolas de los 60. Un funerario se enamora de la hija de un verdugo, y cuando queda embarazada, necesitan una vivienda nueva, que solo pueden conseguir aceptando la plaza de verdugo de su suegro. El mejor alegato contra la pena de muerte jamás hecho. Escenas que son inolvidables. El guión, la dirección, la fotografía, los actores,… todo. Una de las mayores obras maestras del cine
 

Escrito por RyR para el blog Las Dos Sombras